Todo pasa de un día para otro, todo cambia, desaparece, se transforma.
Un día siento que muero y que soy capaz de cualquier cosa para no sentir aquellos errores, en segundos cambio de idea, o volteo a una peor, mi persona no cambia, mis decisiones sí. Un día creo que todo está perdido, otro día creo que vuelo.
Amaba fantasear, anhelaba todo lo que no existía y me dejaba llevar por todo ello. Es hermoso creer que se puede con todo.
Un día te lastiman; otro yo lastimo.
Un día sonrió; otro lloro.
Un día muero; otro vivo.
Cometer tantos errores me acostumbra a sentirme mal, un día me cortaron mis alas, otro día me las regresaron. Nunca podría remediar todo aquello que hice, merecí que me cortaran mis sueños – eso pienso- pues no hay mejor castigo.
Un día sueño; otro miento.
Un día respiro; otro espero.
Un día amo; otro caigo.
Tal vez algún día tenga la oportunidad de poder mantener una sonrisa por un día entero, o arrojarme a un pozo. Un día amé y me ahorcaron…otro día me enamore y muero de amor.
Un día desconfió, otro día aprendo.
A veces quiero decir tantas cosas, pero mi lengua está atada y no me deja hablar, deshacerme de lo que soy, de lo que tengo, de lo que doy, no me hará mejor persona pero tampoco peor, no me hará grandiosa pero tampoco estúpida.
Tropiezos por todas partes, engaños que me hicieron reaccionar; reaccionar demasiado tarde, malditas emociones demoledoras.
Y un día llegas y cambias todo, pero lo de atrás estará en mi mente, y me dolerá como quemarme lentamente…porque esa es para mí la muerte más cruel, dolorosa y lenta.
Un día te amo; otro es para siempre.
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